
Me'n vaig uns dies, però us deixo un regalet en forma de blog.
Sensual Images
Mi regalo de Navidad para vosotros: un nuevo blog de imágenes.
¡Hasta el año que viene!
No hay suficientes lágrimas
De Tríos, Cuartetos y Orgías: Trío
V ya me ha calentado en el coche, le gusta tocarme mientras conduzco, y yo me dejo hacer, con la vista en la carretera y su mano dentro de mi coño. Así llegamos a casa de X, que se sorprende de vernos tan calientes, que se sorprende cuando empiezo a morrearlo.
Antes de llamar a la puta, X comienza a sacarme la ropa, V me mira, sentado en una silla. Me acerco a él y le desabrocho los pantalones. Siento el cuerpo de X tras de mí. Es V quien me posee el primero, allá mismo, encima de la silla, mientras X me come la boca. Encima suyo tengo mis dos primeros orgasmos.
Dos pollas frente a mí, erectas, rosadas, deseando ser comidas. Primero una, después la otra, saboreánsolas, mientras siento sus caricias por mi cuerpo. Cuatro manos me recorren los pechos, el coño, la boca... Dos pollas para mí, disputándose mi coño, mi boca. Uno me besa los pechos, el otro me saborea el coño. Un coño del que mana placer, éxtasis. Los orgasmos se suceden. No me dejan respirar, quieren más de mi. Cuando uno acaba, el otro ya espera su turno, para hacerme gritar, para disfrutarlo, para hacerme estallar.
A las dos horas y unos cuantos cubatas, llega la puta.
Demonios
Es sábado. La casa está en silencio. A pesar de que fuera hace sol, las habitaciones están frías, porque todavía no hemos abierto la calefacción. Mi marido ya se ha ido a trabajar y estoy sola con los periquitos, que duermen al no oir ningún ruido que los excite.
Me siento en el sofa con una manta sobre las piernas y enciendo el portátil. Comienzo a leer sus relatos. Voy delante y detrás en los meses, sin seguir criterio alguno. Las imágenes que vienen a mi mente son explícitas, nítidas y brillantes.
Voy a la cocina y me lleno el vaso de vino por tercera vez. Noto la calidez refrescante de la bebida bajando por mi garganta. Estoy un poco mareada porque casi no he comido nada.
Y lo veo, delante de mi, impresionante con sus cuernos enroscados. Completamente desnudo, sin un pelo en todo el cuerpo. Debe medir casi dos metros. Su cara es aterradora y al mismo tiempo extraordinariamente bella, perfecta.
Estoy paralizada. Pero no tengo miedo.
Se acerca a mi y toca con su lengua mis labios, mientras me saca la ropa, sin casi darme yo cuenta. Sólo puedo notar su lengua húmeda, su olor a sándalo.
Me levanta y me estira bruscamente sobre la mesa de la cocina. Siento el frío del cristal bajo mi espalda y un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Sus uñas son largas. Me araña los pechos, el vientre, la entrepierna. Noto las gotas de sangre deslizándose por mi piel.
- Quiero emparlarte con mi polla.
Pone su miembro entre mis piernas. Mi coño le llama. Estoy completamente mojada, sudada y eshausta, anhelante.
Pero no me penetra. Su lengua recorre ahora mis piernas, lamiéndome la sangre, curándome las heridas con su saliva. Tampoco ahora llega hasta mi coño, que ya gotea completamente.
- Ahora, le digo.
- No, cuando yo lo diga.
Y me hace levantar. Me empuja hacia abajo, hasta que mi boca se llena de su polla. Es tan grande que no puedo respirar, pero no puedo parar. Me muevo rítmicamente mientras él acaricia suavemente mis cabellos. Siento que estoy a punto de llegar al orgasmo.
De nuevo, él me aparta, y me sienta en el borde de la mesa. Me abre las piernas y me penetra sólo con la punta de su polla. Grito de dolor y de placer. Poco a poco mi coño se expande y la deja entrar toda. Noto como se vierte mientras grito una vez más.
Me veo reflejada en la ventana. El sol ya se ha apagado. Mi cuerpo es de color rojo oscuro y dos cuernos negros salen de mi cabeza. Somos dos diablos follando, descarnadamente, hasta la muerte.