
M'assec al sofa amb una manta damunt les cames i engego el portàtil. Començo a llegir els seus relats. Vaig davant i enrera en els mesos, sense seguir cap criteri. Les imatges que em venen a la ment són explícites, nítides i brillants.
Vaig a la cuina i m'omplo el vas de vi per tercera vegada. Noto la calidesa refrescat de la beguda baixant per la gola. Estic una mica marejada perquè gairebé no he menjat res.
I el veig, davant meu, impressionant amb les seves banyes recargolades de cabrit. Completament nu, sense ni un pèl en tot el cos. Deu fer gairebé dos metres. La seva cara és aterradora i al mateix temps extraordinàriament bella, perfecta.
Estic paralitzada. Però no tinc por.

Demonios
Es sábado. La casa está en silencio. A pesar de que fuera hace sol, las habitaciones están frías, porque todavía no hemos abierto la calefacción. Mi marido ya se ha ido a trabajar y estoy sola con los periquitos, que duermen al no oir ningún ruido que los excite.
Me siento en el sofa con una manta sobre las piernas y enciendo el portátil. Comienzo a leer sus relatos. Voy delante y detrás en los meses, sin seguir criterio alguno. Las imágenes que vienen a mi mente son explícitas, nítidas y brillantes.
Voy a la cocina y me lleno el vaso de vino por tercera vez. Noto la calidez refrescante de la bebida bajando por mi garganta. Estoy un poco mareada porque casi no he comido nada.
Y lo veo, delante de mi, impresionante con sus cuernos enroscados. Completamente desnudo, sin un pelo en todo el cuerpo. Debe medir casi dos metros. Su cara es aterradora y al mismo tiempo extraordinariamente bella, perfecta.
Estoy paralizada. Pero no tengo miedo.
Se acerca a mi y toca con su lengua mis labios, mientras me saca la ropa, sin casi darme yo cuenta. Sólo puedo notar su lengua húmeda, su olor a sándalo.
Me levanta y me estira bruscamente sobre la mesa de la cocina. Siento el frío del cristal bajo mi espalda y un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Sus uñas son largas. Me araña los pechos, el vientre, la entrepierna. Noto las gotas de sangre deslizándose por mi piel.
- Quiero emparlarte con mi polla.
Pone su miembro entre mis piernas. Mi coño le llama. Estoy completamente mojada, sudada y eshausta, anhelante.
Pero no me penetra. Su lengua recorre ahora mis piernas, lamiéndome la sangre, curándome las heridas con su saliva. Tampoco ahora llega hasta mi coño, que ya gotea completamente.
- Ahora, le digo.
- No, cuando yo lo diga.
Y me hace levantar. Me empuja hacia abajo, hasta que mi boca se llena de su polla. Es tan grande que no puedo respirar, pero no puedo parar. Me muevo rítmicamente mientras él acaricia suavemente mis cabellos. Siento que estoy a punto de llegar al orgasmo.
De nuevo, él me aparta, y me sienta en el borde de la mesa. Me abre las piernas y me penetra sólo con la punta de su polla. Grito de dolor y de placer. Poco a poco mi coño se expande y la deja entrar toda. Noto como se vierte mientras grito una vez más.
Me veo reflejada en la ventana. El sol ya se ha apagado. Mi cuerpo es de color rojo oscuro y dos cuernos negros salen de mi cabeza. Somos dos diablos follando, descarnadamente, hasta la muerte.
6 comentaris:
¡Demonios! Que relato!!
Todos tenemos un punto "diablillo", ¿no?
el demonio nunca pide permiso
Originalidad al poder!!!!!! Eso de los demonios mmmmmmmmmmmmmm
Caram... com es desborda la imaginació, amb entremaliadures.
Genial.
Mejor follar como demonios, los angeles no tienen sexo
Besos
Me gusta, me gusta mucho.
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